Las altas temperaturas pueden ser muy incómodas, pero también peligrosas para la salud. Las personas mayores, las que padecen enfermedades crónicas o los niños son especialmente vulnerables. Las personas con discapacidad también corren peligro. Las personas con discapacidades psíquicas pueden tener más dificultades para reconocer el riesgo del calor elevado y las señales corporales de deshidratación. Las personas con discapacidades físicas necesitan más ayuda, por ejemplo, para beber más o para trasladarse a zonas más frescas. Entre los signos de deshidratación están el cansancio, los mareos, las náuseas y orinar menos de lo habitual. Otros signos pueden ser el aumento de la sed, la piel seca y la boca seca.
Consejos para mantenerse sano y abrigado
Bebe mucha agua, aunque no tengas sed
Evitar la exposición directa al sol durante las horas más calurosas del día
Llevar ropa holgada de colores claros
Hacer pausas más regulares de lo habitual
Comer alimentos ricos en líquidos, como fruta o verdura
Hay que recordar y animar a beber a quienes no pueden hacerlo por sí solos.
Ventilar por la noche
Recuérdense unos a otros que deben beber en el lugar de trabajo.
Si cree que usted u otra persona está deshidratada, ¡póngase en contacto con su profesional sanitario!
Atención a las temperaturas interiores El riesgo de problemas de salud aumenta si la temperatura exterior es superior a 26 grados durante más de 3 días consecutivos
Renuncia a las actividades de alta intensidad y ahorra energía.
Fuente: Agencia de Salud Pública de Suecia, Sunt arbetsliv y Kunskapsguiden.

